La Fundación Juan José López-Ibor participa XII Jornada de Innovación Educativa, en el Colegio Areteia bajo el título “Salud mental e infancia, adolescencia y juventud neurodivergente: el reto de la salud mental infanto-juvenil”.
El pasado sábado 23 de mayo, el Colegio Areteia celebró un encuentro que reunió a profesionales del ámbito educativo, clínico, asociativo y familiar para reflexionar sobre uno de los grandes desafíos actuales: el bienestar emocional y psicológico de niños, adolescentes y jóvenes.
La jornada se enmarca en las actividades propias del Clúster de Salud Mental y Cultura del Bienestar de ACADE, impulsado junto a la Fundación Juan José López-Ibor, con la colaboración de instituciones educativas comprometidas con la atención integral al alumnado, como el propio Colegio Areteia.
La apertura institucional corrió a cargo de D. Luis García Carretero, director del Colegio Areteia, y D. Luis Torres Conde, secretario general de ACADE. Durante su intervención, Luis Torres destacó la importancia de situar el bienestar emocional como eje estratégico de las instituciones educativas y puso en valor la creación del Clúster como un espacio de colaboración entre expertos clínicos, docentes y familias. Asimismo, definió a ACADE como “una gran familia de instituciones educativas” comprometida con una educación que vaya más allá de la transmisión de conocimientos y sitúe a cada alumno “seguro, comprendido y valorado en su individualidad”. También reconoció la trayectoria del Colegio Areteia como referente en atención a la diversidad, inclusión y acompañamiento personalizado del alumnado.
La primera ponencia estuvo a cargo de la Prof. María Inés López-Ibor, presidenta de la Fundación Juan José López-Ibor, bajo el título “Comprender la fragilidad de la salud mental en la Infancia y adolescencia”. Durante su intervención, abordó la creciente preocupación por la salud mental infanto-juvenil en un contexto marcado por la hiperconectividad.
La Prof. López-Ibor insistió en la necesidad de entender la salud mental desde una perspectiva positiva e integral, recordando que “no hay salud sin salud mental” y que es posible tener salud mental incluso conviviendo con una enfermedad mental. A lo largo de la ponencia, analizó factores de riesgo actuales y subrayó la importancia de educar en aspectos como la compasión, la autoestima no dependiente de la validación externa, la intencionalidad, el propósito vital y la construcción de relaciones significativas. También puso el foco en la necesidad de comprender el funcionamiento del cerebro adolescente y cómo las nuevas tecnologías están impactando en la atención, la regulación emocional y el bienestar de los menores.
La jornada concluyó reforzando una idea compartida por todos los participantes: la salud mental infanto-juvenil requiere una respuesta coordinada, humana y multidisciplinar, donde escuela, familia y profesionales trabajen conjuntamente para construir entornos seguros, inclusivos y emocionalmente saludables.






